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Ella dice que la pensión del Estado holandés por sí sola no es suficiente para vivir. Louise abandonó el trabajo a causa de la artritis. Martine dice que le gustaría retirarse, pero no puede permitírselo. El documental la muestra en el trabajo, encaramada en un taburete en medias, portaligas y tacones aguja de charol.

Los jóvenes que pasan por allí, algunos de ellos en despedidas de soltero provenientes del extranjero, se burlan de ella por ser vieja. Ella se ríe como lo hace con todo y dice que no le importa. Ella dice que los tiempos han cambiado: Deberían andar en bicicleta como los holandeses, en vez de beber todo el día". Ella se especializa en esclavizar a hombres mayores. Parece que ha encontrado un nicho en el mercado del fetichismo.

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Para la niña también lo es: Hay veces que no terminas haciendo nada. Pero hay otros que son lo peor, pues ". Tiene 19 años, o dice tenerlos. Llegó a Saravena antes que Paola y recorrió otras zonas fronterizas antes de decidir que este pueblo le resultaba mejor: No tiene hijos como Paola, pero le envía dinero a su madre. Que uno tenga que venir a acostarse con personas mayores, a veces vienen borrachos".

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No tiene hijos como Paola, pero le envía dinero a su madre. Que uno tenga que venir a acostarse con personas mayores, a veces vienen borrachos". Eso, de hecho, causó enojo entre las trabajadoras sexuales colombianas de Saravena, cuando todavía había muchas colombianas aquí.

En algunas partes de Colombia las mujeres cobran Y porque obvio ya estoy cansada de esto. Pero reflexiona unos instantes, como haciendo cuentas, y agrega: Si me sale algo mejor, pues no vuelvo". También quiere cambiar de trabajo: Pero sus cuidadas sonrisas escarlata, de expertas, no logran esconder un brillo de tristeza en sus ojos.

Éramos creativas y teníamos sueños", dice Martine. Los hijos de Louise fueron llevados a un hogar de niños. Ella toma una de las fotografías, que muestran sus caritas sonrientes, de los estantes de una biblioteca antigua. Martine sigue vendiendo sexo. Ella dice que la pensión del Estado holandés por sí sola no es suficiente para vivir. Louise abandonó el trabajo a causa de la artritis. Martine dice que le gustaría retirarse, pero no puede permitírselo. El documental la muestra en el trabajo, encaramada en un taburete en medias, portaligas y tacones aguja de charol.

Como tenía la mandíbula dislocada por los golpes, no podía hacérselo bien, así que se llevó otra paliza. La paradoja es que esta mujer habla con un mono naranja y en el aula de una prisión. Al final en toda esta historia ella es la delincuente a la que hay que encerrar, pero si se encuentra en esos lugares y en esa situación, subraya Brenda, es porque tiene que sobrevivir.

La mentalidad puritana que inspira la legislación en Estados Unidos y en nuestros países castiga a las víctimas en estas situaciones, casi siempre asociadas a la pobreza y el desamparo. Si son drogadictas, son dos veces víctimas. Lo tremendo es que las propias alumnas cuentan cómo han sufrido abusos con 14 o 15 años.

A veces de sus familiares, a veces de amigos. Muchas niñas empiezan a alternar con hombres de cincuenta años que las colman de caprichos y, en cuanto las tienen sorbido el cerebro y alejadas de sus familias, las obligan a hacer la calle a base de palizas. Un ex proxeneta completa este tipo de cursos. El crío murió a los pocos meses en sus brazos. Pues admite que fue la influencia que tuvo en su propia casa.

Confiesa que le pareció normal pegar a las mujeres y que siguieran ahí, calladas. Con 17 años ya tenía sus primeras chicas. Una prostituta fue la que le introdujo en el mundillo. El resto de biografías que van apareciendo siguen siendo para llorar. Familias desestructuradas y niños que tienen que sobrevivir en condiciones degradantes con la curiosa condición de que se encuentran en el llamado primer mundo.

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